Un álbum teatral donde identidad, ritmo y memoria se entrelazan como versos que caminan por el parque. Grabado en vivo, gracias a The Parsnip Ship en asociación con Musical Theatre Factory.
En el corazón de Quarter Rican, un joven padre camina con su bebé entre las preguntas que lo habitan. ¿Qué significa ser latino hoy? ¿Cómo se transmite la cultura cuando ya ha sido traducida, diluida o multiplicada? ¿Qué herencia llevamos a cuestas y cuál dejamos atrás para no repetirla? A partir de estas inquietudes íntimas y universales, nace este álbum musical vibrante, con letra, música y libreto de Gabriel Diego Hernández, en colaboración musical con Rachel Elmer. Con la participación de Arabelle Luke AKA AirLoom Beats.
Basado en la obra teatral del mismo nombre, Quarter Rican no es solo un musical al uso. Es una bitácora sonora sobre paternidad, barrio, migración, mestizaje y contradicciones. Su protagonista —un hombre, un padre, un hijo de muchas herencias— dialoga consigo mismo y con su entorno a través de letras que destilan vulnerabilidad, ironía y profundidad. A su lado, aparece su alter ego: el carismático, provocador y desvergonzado MC Plátano, una especie de bufón hip hopero que no teme incomodar al oyente, sacudir conciencias ni reírse de los estereotipos con inteligencia y flow.
Las canciones del álbum se mueven ágilmente entre géneros: del hip hop al bolero urbano, del spoken word a momentos más líricos, siempre con una sonoridad fresca que combina lo teatral con lo callejero. Es música que cuenta historias, pero también hace preguntas. Cada pista es una escena viva, donde la dramaturgia y el ritmo se abrazan.
Rachel Elmer, en la composición y arreglos, aporta texturas sonoras que oscilan entre lo íntimo y lo efervescente, cuidando cada atmósfera, cada silencio entre verso y verso. Su trabajo se convierte en el espacio donde las palabras de Gabriel respiran, vibran y se expanden.
Pero más allá de su estructura musical impecable, lo que distingue a Quarter Rican es su corazón. Su capacidad de hablarnos de lo complejo sin solemnidad, de poner en escena la ternura sin cursilería, de reírse del trauma sin minimizarlo. Es un álbum que representa a muchas voces dentro de una sola: la de quien creció entre códigos cruzados, entre idiomas mezclados, entre orgullos heredados y etiquetas impuestas.
Escucharlo es como abrir un diario íntimo escrito con grafiti en las paredes del alma. Es teatro que se canta, rap que se representa, memoria que se transforma. En una época donde la identidad parece siempre estar en disputa, este álbum la celebra con lucidez y ritmo. Quarter Rican no da respuestas cerradas. En cambio, nos invita a escuchar con el corazón abierto y los pies moviéndose al compás de una historia que, quizá sin saberlo, también es la nuestra.
